
El Histórico Cupón de la ONCE: Mucho Más que un Sorteo, un Símbolo de Inclusión y Esperanza
En el tejido sonoro de las ciudades y pueblos de España, hay una melodía que resuena con la familiaridad de lo cotidiano: el pregón del vendedor de la ONCE. «¡Para hoy, el cupón!», una frase que no solo anuncia un juego de azar, sino que evoca una historia de superación, solidaridad y progreso social que se extiende por más de ocho décadas. El cupón de la ONCE es mucho más que un trozo de papel con un número impreso; es el motor de una de las mayores obras sociales del mundo, un icono cultural y un testimonio vivo de la historia de España. Acompáñenos en este viaje a través del tiempo para descubrir la fascinante crónica del histórico cupón de la ONCE.
Los Orígenes de la ONCE: Una Luz en la Oscuridad de la Posguerra
Para entender la magnitud del cupón, debemos transportarnos a una España herida y fragmentada. En la década de 1930, las personas ciegas o con discapacidad visual grave se enfrentaban a un futuro desolador, a menudo relegadas a la mendicidad o a la caridad. Sin embargo, en medio de la adversidad, surgieron diversas asociaciones de ciegos que luchaban por la dignidad y la autonomía de su colectivo.
El punto de inflexión llegó el 13 de diciembre de 1938, en plena Guerra Civil. Inspirándose en el éxito de algunas rifas locales gestionadas por ciegos, el gobierno de la época promulgó el decreto de fundación de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE). La misión era clara y revolucionaria: unificar a todas las asociaciones existentes y crear un sistema que proporcionara a las personas ciegas un medio de vida digno a través del trabajo. La herramienta elegida para esta monumental tarea fue el «Cupón Pro-Ciegos».
El cupón no nació como una lotería más. Nació como un instrumento de emancipación. Cada boleto vendido no solo ofrecía la posibilidad de un premio, sino que garantizaba un salario, una cotización a la seguridad social y, sobre todo, la independencia para miles de personas que hasta entonces habían sido invisibles para la sociedad.
El Primer Cupón: El Nacimiento de una Tradición (1939)

El primer sorteo del Cupón Pro-Ciegos se celebró el 8 de mayo de 1939. Aquellos primeros cupones eran la imagen de la austeridad de la época: pequeños, impresos en un papel modesto y con un diseño funcional que apenas incluía el número, la fecha y el escudo de la organización. Se vendían a 10 céntimos de peseta y el premio principal era de 750 pesetas. Una fortuna para aquel entonces.
Los primeros vendedores, conocidos cariñosamente como «cuponeros», se convirtieron rápidamente en una estampa esencial del paisaje urbano. Con sus abrigos largos, sus voces resonando en las calles y su inconfundible forma de anunciar los números premiados, no solo vendían lotería, sino que tejían lazos con la comunidad. Eran los confidentes del barrio, los portadores de noticias y, para muchos, el primer contacto diario con el mundo de la discapacidad, rompiendo barreras y prejuicios con cada cupón vendido.
La Evolución del Diseño: Un Reflejo de la Historia de España
Si los cupones de la ONCE pudieran hablar, nos contarían la crónica visual de nuestro país. Su diseño ha evolucionado en paralelo a la sociedad española, convirtiéndose en un pequeño lienzo que ha reflejado cambios sociales, culturales y económicos.
Los Años 40 y 50: La Consolidación en Blanco y Negro
Durante las dos primeras décadas, el diseño se mantuvo sobrio. La prioridad era la funcionalidad y la economía de medios. Los cupones eran mayoritariamente en blanco y negro o a dos tintas. Sin embargo, ya en esta época comenzaron a ser un vehículo de cohesión nacional, ya que los sorteos, inicialmente provinciales, se unificaron para crear un único sorteo a nivel estatal, uniendo a toda España en una misma ilusión diaria.
Los Años 60 y 70: La Explosión de Color y el «Desarrollismo»
Con el desarrollo económico de España, llegó el color a los cupones. A partir de los años 60, los boletos abandonaron su austeridad para empezar a mostrar imágenes. Se convirtieron en pequeñas postales que viajaban por todo el país, mostrando monumentos, paisajes, trajes regionales y personajes ilustres. El cupón se transformó en un embajador de la cultura y el patrimonio español, una ventana a la diversidad de un país que se abría al mundo. Comprar el cupón no solo era jugar, era también coleccionar un pedacito de España.
Los Años 80 y 90: La Modernización y el Fenómeno del «Cuponazo»
La llegada de la democracia trajo consigo una profunda modernización de la ONCE. La organización se profesionalizó y su visión de marketing se agudizó. El gran hito de esta era fue el lanzamiento, en 1987, del «Cuponazo» de los viernes. Fue una auténtica revolución. Con un premio sin precedentes y una campaña publicitaria masiva y pegadiza, el Cuponazo se convirtió en un fenómeno social. El eslogan «La ilusión de todos los días» se grabó a fuego en la mente colectiva, y el sorteo de los viernes se convirtió en un ritual nacional.
El diseño de los cupones se sofisticó aún más. Nacieron las series temáticas, dedicadas a las provincias españolas, a la fauna ibérica, a los Juegos Olímpicos de Barcelona ’92 o a la Expo ’92 de Sevilla. El cupón se reafirmó como un cronista de la actualidad y de los grandes hitos del país.
El Siglo XXI: La Era Digital y los Nuevos Sorteos
Con el nuevo milenio, la ONCE afrontó el reto de la digitalización y la competencia de nuevos formatos de juego. Lejos de quedarse atrás, la organización se reinventó. Lanzó nuevos productos como el «Sueldazo del Fin de Semana» y se unió al consorcio europeo para comercializar el «Eurojackpot». Además, dio un paso fundamental en la accesibilidad de su producto estrella: la incorporación de inscripciones en Braille en los cupones, permitiendo a los propios vendedores y a los clientes ciegos identificar los boletos de forma autónoma.
La venta online a través del portal oficial JuegosONCE se ha consolidado como un canal importante, pero la organización ha sabido mantener el equilibrio. La figura del vendedor sigue siendo el pilar fundamental, el alma de la ONCE, preservando ese contacto humano que ninguna pantalla puede sustituir.
Más Allá del Papel: El Gigantesco Impacto Social del Cupón
Es imposible hablar del cupón sin hablar de su reverso social. Cada euro recaudado tiene un destino que va mucho más allá del pago de premios y la gestión del juego. Los ingresos del cupón y del resto de sorteos de la ONCE son el combustible que alimenta una obra social colosal.
El Vendedor de la ONCE: Corazón de la Organización
La red de ventas de la ONCE, compuesta por cerca de 20,000 hombres y mujeres, es la mayor empresa de España en creación de empleo para personas con discapacidad. Estos vendedores no son meros empleados; son la cara visible y el corazón de la organización. Su trabajo les proporciona una independencia económica vital, pero también un rol activo y respetado en la sociedad. Son un ejemplo diario de esfuerzo y superación que ha contribuido de manera decisiva a cambiar la percepción social de la discapacidad en España.
Financiando una Misión Transformadora
Los beneficios obtenidos se reinvierten íntegramente en servicios sociales especializados para personas ciegas, con discapacidad visual grave o con otras discapacidades. ¿Qué se logra gracias a cada cupón que compras?
- Educación: Se financian equipos de profesionales que apoyan a más de 7,500 niños y jóvenes ciegos en escuelas ordinarias, adaptando materiales y proporcionándoles las herramientas para competir en igualdad de condiciones.
- Rehabilitación: Se ofrecen servicios de rehabilitación a personas que pierden la vista, enseñándoles a moverse con bastón, a leer Braille o a utilizar la tecnología adaptada para poder llevar una vida autónoma.
- Empleo y Formación: A través de la Fundación ONCE e ILUNION (su grupo de empresas sociales), se promueve la formación y se crea empleo no solo para personas ciegas, sino para personas con todo tipo de discapacidades, siendo un referente mundial en inclusión laboral.
- Tecnología y Accesibilidad: Se investiga y desarrolla tecnología de vanguardia (tiflotecnología) para hacer el mundo más accesible, desde aplicaciones móviles hasta sistemas de guiado en edificios públicos.
- Perros Guía: Se sostiene la Fundación ONCE del Perro Guía (FOPG), que cría, adiestra y entrega gratuitamente estos extraordinarios compañeros de vida a quienes los necesitan.
El Futuro del Cupón en un Mundo Conectado
Hoy, el histórico cupón de la ONCE sigue más vivo que nunca. Ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia. Convive con las nuevas tecnologías, pero su mayor fortaleza sigue siendo la calle, la cercanía, la conversación con el vendedor de confianza. En un mundo cada vez más digital e impersonal, el gesto de comprar el cupón es un acto de conexión humana.
La ONCE continúa su labor, promoviendo siempre el juego responsable y recordando que detrás de cada sorteo hay una historia de vida, una oportunidad y un proyecto de futuro. El cupón ya no es «Pro-Ciegos», ahora es un cupón para todos, un símbolo de una sociedad que aspira a ser más justa e inclusiva.
La próxima vez que escuche ese familiar «¡Para hoy, el cupón!», recuerde que no está simplemente ante la posibilidad de ganar un premio. Está ante un pedazo de la historia de España, un motor de cambio social y un pequeño gesto que, sumado al de millones, construye cada día un mundo con menos barreras y más oportunidades para todos. Es, sin duda, la ilusión que nos une.

