
El Cupón de la ONCE: La Historia de un Símbolo de Ilusión y Solidaridad en España
En el vibrante tapiz de la vida cotidiana española, hay sonidos e imágenes que son tan nuestros como el sol de la siesta o el bullicio de una terraza. Uno de ellos, sin duda, es la voz familiar de un vendedor de la ONCE anunciando «¡Para hoyyyy!», o el característico sonido de su máquina expendedora. El cupón de la ONCE es mucho más que un simple trozo de papel que promete fortuna; es una institución, un motor de cambio social y un compañero diario para millones de españoles que buscan un pellizco de suerte. Pero, ¿alguna vez te has detenido a pensar en la increíble historia que hay detrás de cada cupón? ¿Cómo un modesto boleto de lotería se convirtió en uno de los mayores proyectos de inclusión social del mundo?
Este artículo no es una simple crónica de fechas y cifras. Es un viaje al corazón de la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles), un recorrido por su historia, su evolución y el profundo impacto que ha tenido y sigue teniendo en la sociedad. Prepárate para descubrir la fascinante narrativa del cupón, un emblema de superación, solidaridad e ilusión que ha tejido su historia en el alma de España.
Naciendo de la Adversidad: Los Orígenes del Cupón Pro-Ciegos
Para entender la esencia del cupón, debemos viajar en el tiempo a una España marcada por las cicatrices de la Guerra Civil. En la década de 1930, la situación para las personas ciegas era de una precariedad extrema. Marginadas socialmente y con escasas o nulas oportunidades laborales, muchas se veían abocadas a la mendicidad para sobrevivir. Sin embargo, en medio de la oscuridad, surgieron pequeños destellos de esperanza.
A lo largo del país, diversas asociaciones locales de personas ciegas comenzaron a organizarse de forma autónoma. Su principal fuente de financiación eran las rifas y sorteos populares, conocidos como «rifas de ciegos». Estos modestos sorteos no solo proporcionaban un sustento económico a sus miembros, sino que también les devolvían la dignidad del trabajo. Eran un acto de autoorganización y resistencia frente a la exclusión.
El gobierno de la época tomó nota de estas iniciativas dispersas y vio el potencial de unificarlas bajo una estructura nacional. Así, el 13 de diciembre de 1938, a través de un decreto ley, nacía oficialmente la Organización Nacional de Ciegos. El objetivo era doble: erradicar la mendicidad de las personas ciegas y proporcionarles un medio de vida autónomo a través de la gestión de un «cupón pro-ciegos».

El primer sorteo de este nuevo cupón unificado se celebró el 8 de mayo de 1939. Aquellos primeros boletos, impresos de forma sencilla y en blanco y negro, tenían un precio de 10 céntimos de peseta y ofrecían un premio de 700 pesetas. Era una cantidad modesta, pero para la época, representaba una pequeña fortuna y, lo más importante, el inicio de un cambio radical. La venta de ese cupón no era solo un juego de azar; era un pacto de confianza entre la sociedad y un colectivo que luchaba por su lugar en el mundo.
La Evolución de un Icono: Del Blanco y Negro al Color y la Diversidad
El cupón de la ONCE no se ha mantenido estático. A lo largo de sus más de 80 años de historia, ha sido un fiel reflejo de la propia evolución de la sociedad española, adaptándose a los cambios económicos, sociales y tecnológicos.
Un Diseño que Cuenta Historias
Los primeros cupones eran funcionales, sin más pretensiones que las de identificar el número y la fecha del sorteo. Sin embargo, con el paso de los años, su diseño se transformó. Dejaron de ser meros boletos para convertirse en pequeñas ventanas a la cultura, la historia y la diversidad de España. Comenzaron a aparecer ilustraciones, primero tímidas y luego a todo color, que rendían homenaje a monumentos, personajes ilustres, aniversarios históricos, parajes naturales o tradiciones populares.
Hoy en día, cada cupón es una pieza de coleccionista. Existen series temáticas dedicadas a las provincias españolas, a los castillos, a las aves, a los inventos o a las mujeres que hicieron historia. Comprar el cupón se convirtió también en un pequeño acto cultural, una forma de descubrir cada día un rincón o un dato curioso de nuestro país.
Nuevos Sorteos para Nuevas Ilusiones
A medida que la economía española crecía, también lo hacían los sueños y las aspiraciones de la gente. La ONCE supo responder a esta demanda de premios más grandes y emocionantes, diversificando su oferta de juegos.
- El Cupón Diario: El clásico, el de toda la vida. Se celebra de lunes a jueves y mantiene la esencia del sorteo original, repartiendo premios que pueden cambiarte el día.
- El Cuponazo: La gran revolución llegó en 1987. El sorteo de los viernes, bautizado como «Cuponazo», irrumpió con un premio principal millonario que capturó la imaginación de todo el país. La expectación de la noche de los viernes se convirtió en un ritual para millones de familias.
- El Sueldazo del Fin de Semana: Para adueñarse también de los sábados y domingos, la ONCE lanzó en 2011 el «Sueldazo», un premio que ofrecía no solo una cantidad inicial importante, sino también un «sueldo» mensual durante varios años. La idea de una seguridad económica a largo plazo fue un éxito rotundo.
- Sorteos Extraordinarios: Además de los sorteos regulares, la ONCE celebra sorteos especiales en fechas señaladas como el Día del Padre, el Día de la Madre, el Verano o, por supuesto, la Navidad. Estos «Extras» ofrecen premios espectaculares y se han consolidado como una cita ineludible en el calendario de la lotería en España.
El Verdadero Premio: El Impacto Social de la ONCE
Aquí es donde el cupón de la ONCE trasciende su naturaleza de juego de azar para revelarse como una herramienta de transformación social sin parangón. Cada céntimo recaudado a través de la venta de sus productos de lotería se reinvierte íntegramente en su labor social. Este es el verdadero premio, un premio que toca a toda la sociedad.
El Vendedor: Alma y Corazón de la ONCE
La figura del vendedor de la ONCE, popularmente conocido como «el cuponero», es patrimonio cultural de España. Son más de 19.000 hombres y mujeres que, llueva, nieve o haga un sol abrasador, están en nuestras calles y plazas. No son meros dispensadores de boletos; son el rostro humano de la organización, el vínculo directo con la sociedad.
Para muchas personas con discapacidad, ser vendedor de la ONCE supone la puerta de entrada al mercado laboral, la conquista de la independencia económica y el reconocimiento social. Son vecinos, confidentes y amigos que forman parte del tejido de nuestros barrios. Su trabajo es el primer y más visible eslabón de una cadena de solidaridad que empieza con un simple «dame un numerito».
Fundación ONCE: Abriendo Puertas a Todas las Discapacidades
En 1988, la ONCE dio un paso de gigante en su compromiso social con la creación de la Fundación ONCE para la Cooperación e Inclusión Social de Personas con Discapacidad. Su misión era ambiciosa: extender el modelo de éxito de la ONCE a personas con cualquier tipo de discapacidad (física, intelectual, sensorial o psicosocial).
A través de la Fundación ONCE, los ingresos del cupón se destinan a programas de formación, empleo y accesibilidad universal. Su labor es inmensa:
- Formación y Empleo: A través de su entidad Inserta Empleo, preparan y conectan a miles de personas con discapacidad con empresas de todos los sectores, demostrando que el talento no entiende de barreras.
- Accesibilidad Universal: Luchan por un mundo sin obstáculos, promoviendo el diseño de ciudades, transportes, tecnologías y edificios accesibles para todos. Desde rampas y ascensores hasta aplicaciones móviles adaptadas o páginas web inclusivas.
- Educación: Apoyan a estudiantes con discapacidad para que puedan completar su formación en igualdad de condiciones, desde la escuela hasta la universidad.
ILUNION: El Negocio con Alma Social
Para cerrar el círculo, la ONCE y su Fundación crearon ILUNION, un grupo empresarial líder en su sector que compite en el mercado como cualquier otra compañía, pero con una diferencia fundamental: su plantilla está formada en un alto porcentaje por personas con discapacidad. Con presencia en sectores tan diversos como la hostelería, la lavandería industrial, el contact center o la fisioterapia, ILUNION es el ejemplo palpable de que la rentabilidad económica y la rentabilidad social no solo son compatibles, sino que pueden y deben ir de la mano.
Cupones para el Recuerdo: Sorteos que Hicieron Historia
A lo largo de las décadas, algunos cupones han quedado grabados en la memoria colectiva, ya sea por el diseño de sus series o por la magnitud de sus premios. Las series dedicadas a los Picos de Europa, a los personajes de Goya, a los inventos españoles o a las capitales de provincia han viajado de mano en mano por todo el país, llevando cultura y conocimiento en formato de bolsillo.
¿Quién no recuerda la emoción de un pueblo entero celebrando que el Cuponazo había caído íntegramente allí? Esas historias de suerte compartida, de vecinos que de la noche a la mañana ven cómo sus vidas cambian, son parte del imaginario popular. Son relatos que refuerzan la idea de que el cupón no solo reparte dinero, sino también alegría comunitaria y esperanza.
Cada sorteo extraordinario, cada nueva serie, cada premio repartido sigue escribiendo un nuevo capítulo en esta fascinante historia. Una historia que demuestra que la lotería puede ser mucho más que un juego: puede ser un compromiso.
El Futuro del Cupón: Tradición e Innovación en un Mundo Digital
En un mundo cada vez más digital, la ONCE se enfrenta al reto de adaptarse sin perder su esencia. Ya es posible comprar el cupón a través de la web oficial de JuegosONCE, lo que permite llegar a nuevos públicos y ofrecer una mayor comodidad. Sin embargo, la organización tiene claro que la tecnología es un complemento, no un sustituto.
El vendedor seguirá siendo la pieza central de su modelo, el garante de la cercanía y el propósito social que hacen única a la ONCE. El futuro pasa por un equilibrio perfecto entre la innovación digital y la insustituible labor humana de su red de ventas.
La próxima vez que veas a un vendedor de la ONCE, recuerda que no estás simplemente ante una oportunidad de ganar un premio. Estás ante el resultado de más de 80 años de historia, lucha y superación. Cada cupón que compras es una pequeña inversión en un modelo social único en el mundo. Es un gesto que contribuye a crear empleo, a derribar barreras y a construir una sociedad más justa e inclusiva para todos.
El cupón de la ONCE es, en definitiva, la prueba de que a veces, la mayor suerte no es la que te toca, sino la que ayudas a repartir.

